10 hábitos saludables para el verano

Ya está aquí el verano y con él,  el buen tiempo, las ganas de estar fuera, de disfrutar de la naturaleza, del sol, de las tardes al aire libre, de las comidas en el campo; en fin, parece que se acerca el tiempo de disfrutar de “lo de fuera” y esto suele hacer que sin darnos cuenta, nos olvidemos un poquito de “lo de dentro”; así que para no dejar tu bienestar a un lado te propongo 10 sencillas prácticas que te ayudarán a conectar contigo mismo, incluso cuando estés de vacaciones.

1.- Da las gracias

Nada más despertarte DA LAS GRACIAS.

Agradece el nuevo día que te brinda la vida.

Date cuenta de que cada día es una nueva oportunidad para ser como quieres ser, para hacer lo que realmente quieres hacer.

Date cuenta, de que todo lo que tengas previsto para ese nuevo día es fruto de las elecciones que has ido haciendo, asume esa responsabilidad, y vívela plenamente.

Agradece todo lo que tienes: familia, amigos, salud…. observa lo afortunado que eres, seguro que tu lista es bien larga!!

2.- Respira

respira

A continuación realiza tu DESAYUNO AÉREO.

Ya sabes que más importante que comer es respirar, y sino, prueba a quedarte sin respirar unos minutos!…. Por lo tanto, respira!.

En cuanto salgas de la cama, abre las ventanas, deja que entre aire fresco, aire renovado, y que esa nueva energía llene tus pulmones! Realiza unas cuantas respiraciones completas, sintiendo como penetra el aire, sintiendo esa conexión que se produce con lo más profundo de ti cuando vives la respiración. Date unos minutos y respira, respira,…

La respiración tiene innumerables beneficios para tu organismo, tus células se oxigenan y queman mejor las toxinas, tus órganos abdominales se masajean mejorando su funcionamiento, la circulación sanguínea se ve estimulada.

A nivel sutil nos llenamos de prana, de energía, y además tu cuerpo se regenera y rejuvenece, ¿Qué más puedes pedir?

3.- Estírate

yoga

Y luego…. ESTIRATE!

Despereza tu cuerpo, realiza unos cuantos estiramientos. Despacio, dándole tiempo para salir del estado de descanso. Observa, siente los cambios que esos primeros estiramientos producen en ti. Disfrútalos!

En tus actividades diarias y para moverte, tus músculos suelen contraerse. Sin embargo, cuando haces estiramientos ocurre lo contrario, es decir, estiras sistemáticamente el músculo, consiguiendo que se alargue y recupere su longitud normal.

Además, al estirarte, ayudas a que tu músculo se vacíe de sangre sucia y se llene de sangre renovada.

4.- Cuida tu alimentación

Ya estás listo para desayunar.

Ve a la cocina y elige LOS ALIMENTOS MÁS ADECUADOS para ti. Seguro que ya los conoces, probablemente estés al corriente de qué deberías comer y qué deberías evitar. Este puede ser un buen momento para comenzar a hacer cambios.

El alimento no solo nutre, también te carga energéticamente, elige aquellos que más te aporten, dejando un mínimo de residuos en tu organismo. Te notarás más liviano, con más energía, más vivo!

El alimento tiene también un efecto sutil sobre nuestra mente, una dieta natural a base de alimentos frescos, ligeros y nutritivos mantiene nuestra mente aguda, clara y sosegada.

5.- Sonríe

sonrisa

Hora de ir al baño!. Antes de nada mírate en el espejo y SONRÍE.

Sonreír es una de las mejores terapias para el corazón.  Cuando sonríes es prácticamente imposible que te sientes mal, prueba a enfadarte con una sonrisa en tus labios ¡No podrás!.

Y una vez que has comenzado el día sonriéndote a ti mismo ¿porque no seguir sonriendo a los demás? La risa es contagiosa, imagina la cantidad de gente que puede sonreír gracias a ti ¿Has oído hablar del efecto mariposa?.

Y si esto no te convence, quizás quieras sonreír para hacer ejercicio. Cuando sonríes pones en funcionamiento más de 400 músculos, incluidos algunos del estómago que solo se ejercitan con la risa.

Además, la risa relaja y te hace ver el lado positivo de las cosas. ¡Qué mejor manera de empezar bien el día!

6.- Disfruta de lo que haces

¡Vayámonos fuera! Sal de casa y disfruta de lo que tengas que hacer. Si, ¡DISFRUTA!.

No hace falta esperar a las vacaciones para disfrutas de un buen día.

Céntrate en lo que haces, observa como actúas, como realizas tus labores, estate presente.  Es importante que te des cuenta de cómo funcionas, de cómo reaccionas a los estímulos, de cómo te sientes ante ellos. De esta manera podrás ir tomando decisiones de una manera más consciente y voluntaria.

Recuerda que “El triunfo está en ser capaz de tomar decisiones, en dar el paso, no en acertar”

Así que no pierdas el tiempo pensando en lo que vas a hacer más tarde, vive el momento y…. ¡Haz lo que tengas que hacer lo mejor que puedas, eso será suficiente para que te sientas bien!

7.- Haz ejercicio

Exercise

Terminas de trabajar y todavía hace sol. ¡Aprovéchalo!

Haz algún tipo de EJERCICIO,  haz asanas, camina por el campo, corre, ve a la playa y pasea junto a la orilla, báñate en el mar, llénate de energía!

Los lugares con aire limpio como el campo, el monte y las zonas costeras o con agua en movimiento tienen una carga importante de iones negativos, que hacen de esos lugares, entornos más tónicos y vivificantes, llenándote de energía.

Disfruta de ellos y respira.

8.- Comparte tu tiempo

Probablemente te queda algo de tiempo para ESTAR CON LOS DEMÁS.

Ahora que apetece estar fuera, rodéate de personas con las que disfrutes unos momentos de conversación, de buena compañía.

Seguro que hay alguien que agradece estar contigo, ábrete a los demás, ¡Comparte tu tiempo!.

Compartir es una expresión de amor, y amar nos hace sentirnos bien!

9.- Medita

meditación

De vuelta a casa y antes de acostarte concédete unos minutos de serenidad y MEDITA.

Siéntate, respira profundamente, recógete, concentra tu mente, quédate ahí un ratito. Has pasado el día “fuera”, vuelve a tu “interior”. Aunque sólo sea durante unos minutos, notarás la tranquilidad que esos minutos aportan a tu mente y a tus emociones.

La meditación te ayuda a reducir los pensamientos negativos, y a silenciar la mente. Si aprendes a canalizar hacia  dentro tu atención, descrubrirás la forma de vivir en paz contigo mismo y con los demás.

¡Merece la pena!

10.- Descansa

Hora de descansar. Intenta incluso en verano marcar un ritmo a tu día a día. Tu cuerpo agradecerá el orden, la cenas tempranas, las retiradas a la misma hora…

Cuando estás dormido o relajado, se producen procesos constructivos, renovando tu cuerpo, mejorando tu sistema inmune; por eso se dice que el sueño repara. Mientras duermes, toda la energía está dedicada a la regeneración del organismo.

Así que descansa…. y… ¡Felices sueños!

 

 

 

 

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