Debilidad de riñón o antojo de sushi

sushi

Hace un par de semanas, de pronto, sentí un tremendo deseo de comer sushi… Debo admitir que comer sushi me encanta, pero nunca he sentido antojo o ansías de tomarlos.

Habitualmente, suelo tener alga nori en casa… Pero ese día, casualidad, no me quedaba nada en la despensa; así, que puse arroz a cocer y luego salí a comprar la tan ansiada alga.

Cuando llegué a casa, instintivamente abrí el paquete, cogí un trozo de alga y me preparé una bolita onigiri (arroz integral envuelto en alga nori), esta preparación es mucho más rápida que el sushi!

No sabía muy bien porqué, pero aquello me supo a poco… quería preparar los sushis para la cena, pero mi deseo de alga continuaba… Así, que me preparé Shio Nori, un condimento a base de alga nori, agua y shoyu que está listo en tan sólo 8 minutos.

Habitualmente se recomienda tomar una cucharada sopera o incluso una más pequeña, yo me tomé dos!.

Un poquito más tranquila preparé el shushi y esperé a la hora de cenar…

Al día siguiente, tomé otra vez el condimento y a los dos días fui a recibir una sesión de shiatsu.

Después de la sesión, Frantisek, mi terapeuta, me comentó que tenía la energía de riñón muy, muy bajita, y que probablemente me notara más cansada de lo habitual.

Tenía razón, las dos últimas semanas habían sido bastante agotadoras!!

Me recomendó tomar más pescado… y cómo yo no lo consumo habitualmente, me dijo que aumentara mi consumo de algas…

Voilá!!

Esa es una de las maravillas de la macrobióticaCon su práctica aumenta nuestra capacidad de reconocer instintivamente lo que nuestro cuerpo necesita en cada momento. Seamos o no, conscientes de ello.

De hecho, y curiosamente, antes de mi deseo de sushi… llevaba ya dos semanas tomando caldo azuki por las mañanas y preparándome paté de azukis con apio… que por cierto queda delicioso…

Llevaba ya un tiempo sintiéndome más cansada de lo habitual, pero quedaba claro que las azukis no eran suficientes.

El sabor salado y los productos del mar tonifican la energía de riñón… y mis deseos de tomar algas era una señal clara, de que mi cuerpo necesitaba tonificarla.

Aprender a sentir tu cuerpo y escucharlo es una de las mejores herramientas que podemos aprender a través de la macrobiótica para mejorar nuestra salud.

Incluso si no lo escuchamos conscientemente, pues a veces, sin darnos cuenta, dejamos que la vorágine en la que vivimos se interponga, es maravilloso ver como nuestro cuerpo, sin decir nada… expresa su necesidad

¡Tremendamente agradecida!

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