La importancia de tener un objetivo

¿Qué quieres  ser cuando seas mayor?

Seguro que has oído mil veces esta frase. Es la pregunta habitual que hacemos a nuestros jóvenes con el ánimo de ayudarles a focalizar y marcarse un objetivo a partir del cual puedan estructurar sus estudios y sus planes de vida.

Y los adultos, ¿Qué queremos ser, ahora que ya somos mayores?

Muchas personas llegan a la edad adulta sin saber todavía que quieren hacer. Si preguntas a tu alrededor ¿Qué te gustaría hacer realmente? muchas personas se quedarán pensando y responderán algo similar a un “no lo sé”. Curiosamente si preguntas a estas personas si son felices con lo que hacen, la respuesta probablemente será algo parecido a: “bueno, es lo que hay”.

Nuestra capacidad de adaptación pasa también por  adaptarnos a las situaciones que la vida nos presenta, sin cuestionarnos si realmente es eso lo que queremos. Y no es que la capacidad de adaptación sea mala, al contrario. Es el conformismo y la pasividad lo que acaban produciendo en las personas sin un objetivo claro una sensación de apatía que se aleja mucho de la tan buscada felicidad.

¿Qué  podemos hacer entonces?

  • Lo primero sería tomarnos un tiempo para reflexionar sobre qué es lo que realmente nos gusta, sobre qué es lo que realmente queremos hacer con nuestra vida.
  • Cada día, podemos dedicar unos minutos para observar si eso que realizo en mi quehacer diario es realmente fuente de satisfacción e inspiración para mí.
  • Y si no lo es, puedo empezar a pensar cómo me gustaría verme y qué me gustaría realmente hacer. Ese será tu objetivo.

 

Tener un objetivo en la vida nos sirve de brújula. El objetivo nos servirá para direccionar nuestras acciones. Con un objetivo claro sabremos qué es lo que debemos eliminar de nuestro día a día y dónde enfocar nuestra energía.

A la hora de elegirlo debemos asegurarnos de que realmente es “nuestro objetivo”. A veces la información que nos llega del exterior es tan intensa que acabamos construyendo planes de futuro en función de las previsiones económicas o las modas. Pero, ¿Qué es lo que a mí me motiva realmente?

 

Cuando el deseo está vinculado a la acción, el efecto se intensifica. Es decir, si nuestro objetivo es realmente algo que nos motiva y que deseamos, las posibilidades de éxito serán mucho mayores.

Es realmente importante que disfrutes de lo que haces y que hagas lo que crees que es correcto. Y no todos somos iguales. Lo que es adecuado para unos puede no serlo para otros.

Lo que es verdaderamente importante es elegir siempre lo que para nosotros tiene sentido y que lo que hagamos esté en línea con lo que creemos. Es fundamental que lo que sintamos, digamos y hagamos esté en armonía.

 

Entonces, tendremos claro nuestro objetivo y podremos empezar a diseñar un plan para conseguirlo.

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