Cuida de tu circulación en Verano

Estamos en pleno verano, estación asociada al elemento fuego, cuya energía gobierna el corazón y el intestino delgado.

Según la Medicina Tradicional China, el corazón además de regular la circulación de la sangre, regula también nuestra conciencia y nuestro pensamiento.

La ciencia actual, ha demostrado que el corazón posee un sistema nervioso con alrededor de 40.000 neuronas y envía más información al cerebro de la que recibe. Siendo capaz, además, de generar un campo electromagnético 5.000 veces más intenso que el del cerebro.

Cómo es adentro es afuera, cómo es arriba es abajo, son algunas de las leyes básicas de los principios macrobióticos. Así, mejorando la circulación de la sangre facilitaremos el adecuado funcionamiento del corazón y por ende de nuestro cerebro y sistema nervioso.

En verano, el calor favorece la dilatación de las venas, acumulándose más sangre, además sus paredes pierden elasticidad dificultando el retorno venoso desde las piernas hasta el corazón, lo que produce que nuestras extremidades se hinchen y se sienten pesadas.

¿Qué podemos hacer para mejorar nuestra circulación?

Cómo es habitual, en lo que respecta a la dieta, se hace necesario evitar o reducir ciertos alimentos o productos alimenticios:

1.- A nivel energético, los alimentos yang extremos favorecen el endurecimiento de los vasos sanguíneos, impidiendo una circulación adecuada: la sal de mala calidad y tomada sin cocinar directamente sobre los alimentos, los embutidos, las carnes especialmente preparadas a la parrilla, deberían de evitarse de manera especial en esta estación.

2.- Por otro lado, los alimentos yin extremo como azúcar, alcohol, lácteos blandos… producen una dilatación excesiva de los vasos sanguíneos, favoreciendo la formación de varices y otros problemas relacionados.

2.- Las grasas hidrogenadas que encontramos en productos como margarinas y bollería industrial.

3.- El azúcar y los productos y bebidas azucaradas debilitan los vasos sanguíneos

4.- El alcohol produce dilatación de las venas, aumentando los síntomas de hinchazón de las piernas y la sensación de pesadez.

¿Qué alimentos no deberían faltar en mi plato?

1.- En general, es importante aumentar el consumo de frutas y verduras frescas, y el verano es la mejor época del año para poder disfrutar de estos alimentos: cerezas, albaricoques, melocotones, melón, sandía… y verduras para ensaladas harán las delicias de tu paladar y de tu corazón. El sabor amargo, es el que más tonifica este órgano y las lechugas, las hojas de diente de león, las hojas verdes de los rabanitos o los berros, son ingredientes que puedes incorporar en tus platos y que estimularán el sistema circulatorio.

2.- Trigo sarraceno: este pseudocereal se ha popularizado por no contener gluten. Su harina se utiliza en la elaboración de panes y crepes. El grano, que se cocina igual que el arroz, puede prepararse a modo de paella, en ensaladas o en guisos caldosos. El sarraceno contiene rutina, un flavonoide que ayuda a mejorar la circulación sanguínea al favorecer la flexibilidad de los vasos sanguíneos y reducir su fragilidad.

3.- Otros alimentos ricos en rutina: alcaparras y aceitunas, que podrás añadir a tus ensaladas veraniegas. Las alcaparras son especialmente ricas en este flavonoide, puedes incorporarlas también en la elaboración de vinagretas. Los espárragos trigueros, los arándanos y el té verde, son también fuentes interesantes.

4.- El ajo y la cebolla, tan utilizados en nuestra gastronomía, resultan especialmente beneficiosos para nuestra circulación, pues la estimulan y previenen la formación de trombos, especialmente si se consumen crudos. En verano, incorpóralos a tus ensaladas. Si quieres que la cebolla se digiera mejor, una vez cortada en juliana, masajéala con una pizquita de sal que hará que suelte jugo y comience un proceso rápido de fermentación, estimulando la formación de enzimas que ayudarán a su digestión.

5.- El jengibre, conocido especialmente por sus propiedades antinflamatorias, ayuda también a fluidificar la sangre y a movilizarla. Puedes añadir jugo de jengibre a cualquier plato o infusión si no quieres comerlo directamente. Para extraer el jugo, rállalo con un rallador fino y luego aprieta lo rallado entre tus dedos. Te sorprenderá ver la cantidad de jugo que desprende.

6.- El gomasio, elaborado con semillas de sésamo ligeramente tostadas y una pizquita de sal, ayuda a recuperar la flexibilidad de arterias y vasos endurecidos. Espolvorea 1 o 2 cucharadas sobre tus ensaladas, además de sabor, estarás incorporando minerales como calcio y magnesio.

7.- Las algas, ayudan a mantener la flexibilidad natural de los vasos sanguíneos. En verano, puedes utilizar el alga nori para la elaboración de sushis, tan prácticos para tus picnics y comidas playeras. O simplemente picándola y espolvoreándola sobre tus verduras.

8.- Alimentos ricos en vitamina C. Esta vitamina es esencial para la formación de colágeno, y el colágeno es un componente importante de tus vasos sanguíneos, fortaleciendo sus paredes. Además de en los cítricos, de hecho, su contenido no es tan elevado cómo se cree, encontrarás vitamina C en: kiwis, perejil, pimientos, brócoli, albahaca…

Estilo de vida:

1.- Lo más importante: ¡Muévete!, pasea, corre, nada, baila… elige la actividad física dinámica que más te guste y practícala a diario. El movimiento mejorará el retorno venoso y reducirá la hinchazón de piernas y manos.

2.- Dúchate con agua fría o báñate en el mar, en los ríos y en las pozas. El agua fría tiene un efecto vasoconstrictor que favorece el retorno venoso.

3.- Practica las friegas corporales. Este lavado consiste en frotarse el cuerpo con una toalla húmeda. Los movimientos se hacen en sentido ascendente, dibujando pequeños círculos sobre la piel con la ayuda de la toalla. Esta práctica favorece la circulación sanguínea y linfática, además de mejorar la calidad de nuestra piel.

4.- Siéntate, cierra los ojos y lleva la atención a tu corazón. Respira lentamente e intenta recordar y sentir una emoción vivida de gratitud, compasión o cuidado. Quédate ahí sintiendo esa emoción y respirando durante 3 minutos. Esta sencilla práctica, ayudará a mejorar la coherencia cardiaca y esto resultará en una mejora de la función cardiovascular, además de otros muchos beneficios para ti y para los que te rodean.

¡Feliz práctica!