Cebolla, chirivía y alga dulse es todo lo que necesitas para un boost de hierro en tu plato.
El alga dulse es una de las algas más ricas en hierro, muy por encima de cualquier carne. Contiene alrededor de 50 a 80 mg de hierro por cada 100 gr. mientras que las carnes rondan los 14 mg, y los berberechos, populares por su contenido de este oligoelemento tienen alrededor de 28 mg.
Otra ventaja de esta alga es que además contiene Vitamina C, esencial para una buena absorción de hierro. Y aquí es donde la chirivía cobra importancia, pues es también rica en esta vitamina.
En invierno, nos interesa tomar raíces, que nutren en profundidad y nos aportan minerales. La combinación de cebolla, verdura de raíz redonda y la chirivía, más alargada equilibra energéticamente la crema y la hacen dulce, relajante y excelente para esos momentos en los que necesitas un extra de hierro.
Ingredientes:
2 cebollas grandes cortadas en juliana fina
2 chirivías grandes cortadas por el método rodado o en trocitos pequeños
1 puñado de alga dulse
Pimentón para decorar
Sal
AOVE
Pimienta negra (opcional)

Elaboración:
Comienza a pochar la cebolla en una olla con AOVE y una pizca de sal.
Cocina a fuego medio hasta que la cebolla vaya soltando el agua y comience a verse doradita pero sin que se queme o pegue. Remueve con frecuencia para evitarlo.
Incorpora las chirivías, otra pizca de sal y saltea un par de minutos.
Añade agua suficiente para cubrir las verduras. Pero no en exceso. Las verduras no deben quedar flotando en el agua. Si utilizamos demasiado líquido, se reducirá el sabor de la crema. Echa la suficiente para que las verduras se cubran ligeramente y puedas verlas en la superficie.
Lleva a hervor con tapa. Cuando rompa hervir, baja la llama y cocina hasta que la chirivía esté tierna. Unos 20 minutos.
Apaga y tritura.
Para la decoración y el extra de hierro, pasa el alga dulse por la sartén. Yo lo hice con una pizca de aceite porque quería que quedara brillante, pero la puedes tostar sin aceite e incluso en el horno. Lo importante es moverla con frecuencia para que no se queme. En un par de minutos estará lista y crujiente.
Dispón sobre la crema y decora con pimentón o pimienta negra.
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Cocínala con amor… y ¡Qué la disfrutes!
