En el último retiro preparamos esta deliciosa tarta de cerezas aprovechando que los cerezos están repletos de fruta.
Te dejo aquí la versión sin gluten para que puedas ofrecerla a todos tus comensales.
La textura de la base cambia ligeramente al hacerla así y tiende a quedar más seca, pero cómo es una base que no tiene que subir, la opción de harinas sin gluten funciona muy bien.
Haz la prueba y me cuentas…
Deseo que te guste…
Ingredientes base:
2 tazas de harina de quinoa
1/2 taza de aceite de sésamo
½ taza de concentrado de manzana ecológico
Una pizca de sal.
Ingredientes Cobertura:
700 gr. de cerezas (reserva algunas fresas para decorar)
Melaza de arroz al gusto (si la fruta está bien madura, apenas necesitarás endulzante)
1 c.s. de kuzu
1 c.p. de agar agar
Una pizca de sal.

Elaboración:
Calienta el horno a 180 grados.
Preparar la masa mezclando bien los ingredientes y amasando ligeramente para que se integren. Apenas necesita amasado.
Extiende la masa sobre un molde para tartas dejando un reborde. La masa debe quedar finita. Pincha con un tenedor y hornea unos 15 minutos o hasta que comience a estar doradita. Saca y reserva.
Mientras se hornea la base, prepara el relleno quitando el hueso a las cerezas y colocándolas en un cazo. Si las cerezas están maduras, podrás abrirlas y sacar el hueso con las manos.
Añade 1 cm de agua al cazo y una pizca de sal. Lleva a hervor a fuego bajo y con tapa para que las cerezas suelten agua.
Cuando las veas blanditas y desechas (unos 10 minutos), tritura.
Añade luego 1 c.p. de agar agar y melaza o sirope al gusto y lleva nuevamente a hervor removiendo constantemente.
Diluye el kuzu en una pizca de agua fría y añádelo removiendo constantemente hasta que espese un poco. Verás que se vuelve también más brillante y de un color más vivo.
Apaga y deja que se temple.
Una vez templado, incorporarlo a la base y deja enfriar. Yo suelo meterla unos minutos en el congelador, para que enfríe rápidamente y el relleno no deje la base esponjosa.
Decora con mitades de cerezas antes de servir.
Cocínala con amor… ¡Y que la disfrutes!




