¿Se te había ocurrido que la pizza puede ser una merienda estupenda para los peques?
Preparada en casa, con mimo, con ingredientes de calidad, sin queso y con infinitas combinaciones, la pizza casera puede ser una merienda o cena estupenda para toda la familia.
Al servirla, aderézala con hojas verdes como rúcula, o hierbas arómaticas frescas como albahaca, cilantro o perejil.
Ingredientes de la masa:
250 gr. de harina de espelta,
15 gr. de levadura,
1/2 vaso de agua templada,
2 c.s. de aceite (si está aromatizado con algunas especias mucho mejor), sal
Ingredientes para la cobertura:
2 o 3 cebollas,
1 pimiento rojo
500 gr de setas (yo he utilizado shitake)
Aceitunas negras arrugadas o verdes sin hueso
Orégano,
Albahaca fresca.

Elaboración
Para elaborar la masa, mezclar en un bol la harina, la levadura y una pizca de sal. Añadir suavemente el agua, ligando bien hasta obtener una masa que no se pegue a los dedos.
Dejar reposar cubierta con un trapo durante 2 a 3 horas.
A continuación añadir el aceite amasando nuevamente la masa y dejarla que repose mientras preparamos la cobertura.
Para la cobertura, rehogar las cebollas con una pizca de sal, en una sartén con aceite a fuego medio-alto durante unos 5 minutos.
Bajar la llama y dejar que se siga pochando hasta que estén bien tiernas y doraditas.
Cortar el pimiento y las shitakes en tiras finas.
Poner a calentar el horno a 220º. Extender la masa de la pizza sobre una bandeja de horno espolvoreada con harina o con papel vegetal.
Extender por encima la cobertura de cebolla pochada.
Incorporar las setas y el pimiento cubriendo toda la superficie.
Añadir las aceitunas deshuesadas y el orégano seco.
Hornear hasta que la masa empiece a verse doradita.
Apagar y espolvorear con albahaca fresca picadita.



