Esta receta unifica la energía del verano y del comienzo del otoño. Une el frescor del aguacate con el confort que nos aportan las verduras dulces horneadas.
Estamos cerca de la estación de verano tardío y necesitamos fomentar el dulzor de calidad en nuestros platos y las verduras redondas. Por otro lado, todavía se siente, durante el día, el calorcito del verano y apetecen sabores frescos.
Esta combinación aporta hidratos de asimilación lenta y grasa de calidad que ayuda a reducir la velocidad de su absorción y los picos de glucosa.
Deseo que te guste…
Ingredientes:
1 boniato
1 aguacate
4 pepinillos fermentados
1 tomate seco en aceite
Lechuga u otra hoja verde
Elaboración:
Lava bien el boniato, córtalo por la mitad y coloca en una bandeja de hornear. Sal pimenta al gusto y unta con un poquito de aceite para que no se seque. Yo suelo echar el aceite en mis manos y lo unto por todos lados, también la piel.
Hornea en horno precalentado a 180 grados hasta que esté tierno.
Mientras prepara el guacamole machacando el aguacate con un poco de sal. Añade los pepinillos muy picaditos.
Cuando el boniato esté listo, deja que se temple.
Para emplatar, coloca sobre una base de lechuga, por encima el guacamole y decore con unas tiras de tomate seco.
Cocínalo con amor… y ¡Qué lo disfrutes!




